Sgt. Pepper Special - Spanish Version

Sgt. Pepper Special - Spanish Version

PaulMcCartney.com [PMc]: ¿recuerdas cómo se te ocurrió la idea para la portada y los conceptos del grupo? Tenemos entendido que el concepto original viene de un garabato que hiciste de una banda militar eduardiana en un avión.

Paul McCartney [PM]: ¡sí! Bueno, lo que realmente ocurrió es que volvía de un viaje en el extranjero con el asistente encargado del grupo, Mal Evans, solo estábamos los dos en el avión. Y estábamos comiendo y me murmuró que le pidiera que me pasara la sal y la pimienta. Y le oí mal. Él dijo [murmura] «saltandpepper (salypimienta)». Voy, «¿Sargento Pimienta?» Pensé que él dijo, «Sargento Pimienta». Dije: «¡Oh! Espera un momento, ¡esa es muy buena idea!». Entonces nos reímos de la situación y luego empecé a pensar en el Sargento Pimienta como personaje. Pensé que sería una idea muy interesante para nosotros que asumiéramos alter egos para este álbum que estábamos a punto de hacer.

Así que eso es lo que hicimos. Y sí, empecé a dibujar el aspecto que podría tener la banda. Más o menos seguí con el desarrollo del aspecto militar y una de mis ideas fue que les presentara el señor alcalde de algún pueblo norteño en un parque. Y en los viejos tiempos solían tener relojes de flores, les llamaban así. Era como un reloj que estaba hecho con flores. Así que hice dibujos del reloj de flores y luego a «Sgt. Pepper’s Lonely Heart’s Club Band», alias los Beatles, les daban un premio. Entonces, conseguían un gran trofeo y recibían algún tipo de galardón del pueblo.

Así es cómo surgió la idea y luego solo hablé con los chicos y les dije: «¿Qué os parece está idea?» Les gustó y dije: «significará que cuando me acerco al micrófono no soy Paul McCartney. No tengo que pensar que esta es una canción de Paul McCartney». Así que fue un desahogo. Fue muy liberador.

Como se sabe no seguimos esa idea todo el tiempo, pero fue el punto de partida de que haríamos algo que fuera bastante desenfadado. Algo que ese otro grupo pudiera hacer en lugar de hacer algo que pensáramos que tendrían que hacer los Beatles. ¡Originalmente surgió de escuchar mal sal y pimienta!

PMc: ¿hiciste los dibujos en el mismo vuelo?

PM: no recuerdo si hice los dibujos en ese vuelo o si eso solo se transformó en la misma historia. Pero definitivamente en el vuelo de regreso.  Ese fue el principio, cuando escuche mal eso. Así que esa es la esencia de todo el concepto.

PMc: ¿ya habías comenzado a escribir las canciones para ese álbum?

PM: no, pero cuando volví empecé a pensar: «Vale, ¿cómo sonaría la melodía del tema?» Así que escribí la que se convertiría en la canción de obertura en la que se presentarían a ellos mismos y presentarían a otro personaje: Billy Shears era Ringo.

Únicamente era para darnos alter egos, para que todos tuviéramos personajes inventados. Así que estábamos haciendo este álbum como una obra de teatro. Ahora iríamos al estudio como otras personas. Y fuimos al Soho en West End y nos hicimos los uniformes en Berman, la sastrería teatral.

PMc: ¿hubo alguna razón para que los trajes tuvieran colores diferentes?

PM: no, solo elegimos el material. Dijimos: «Voy a llevar ese, él va a llevar aquel». No había concepto, no. Solo fue el color que quiso cada uno.

PMc: tenemos entendido que se crearon dos parches frontales de batería para la portada. ¿Hubo una razón específica para eso o solo fue para asegurar que teníais opciones diferentes?

PM: no, creo que los parches de la batería –según recuerdo– los organizó Peter Blake, que conocía a alguien que pintaba para parques de atracciones. Así que ves las atracciones en el parque, como el carrusel o la casa de la diversión y todo eso, siempre estaban ilustradas y se pintaban de una forma determinada, esto al parecer es una tradición muy antigua. Hay un aspecto específico para todo y hay gente especializada en esto, así que creo que Peter los mandó a hacer con esa gente y supongo que pidió que también hicieran uno extra. Creo que probablemente solo habremos dicho: «Ese».

PMc: nos dimos cuenta en la oficina de que hay algunos errores gramaticales en el parche frontal de la batería: un punto y coma después de «Sgt» y falta el apóstrofo en «Peppers». ¿Es algo accidental?

PM: sí, ¡eso fue un accidente! El chico que lo hizo era, como digo yo, un chico de feria, así que todo este tipo de cosas [Paul señala al logotipo de la portada del álbum], la filigrana y todos estos elementos decorativos, son el tipo de cosas que verías en el lateral del carrusel cuando vas al parque de atracciones. Está cubierto de este tipo de cosas.

Así que pienso que le habrán dicho «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band» y en lugar de poner un punto después de «gt» en «Sgt.», algo que se haría naturalmente. Creo que se ve mejor como una composición para que esté allí abajo. Y no hay una razón particular para que sea un punto y coma. Podría haber sido simplemente dos puntos u otra cosa. ¿Qué falta el apóstrofo? No hay ninguna razón para ello. Le pidieron que hiciera eso y se le ocurrió este diseño tan bonito.

PMc: ¿recuerdas a quién se le ocurrió la idea de los recortables que venían con el disco. El bigote, las patillas, las gafas y los gorros de papel?

PM: Creo que esas ideas fueron de Peter. Sin duda le di la idea fundamental de la banda del Sargento Pimienta. Había un reloj de flores que se cambió por pequeños arreglos florales en la portada. Y luego la idea era que cada uno de esos personajes en la «obra» tuvieran su propia historia. Así que le pedí a todos los chicos que hicieran una lista de las personas a las que admirarían sus personajes. Así que todos hicieron eso como una especie de pequeños deberes o algo así.

PMc: ¿hubo alguien que no apareció en el collage final de la portada?

PM: ¡oh!, ¡sí! Quiero decir, algunos, porque únicamente fue algo gracioso. Sabes, creo que alguien trajo a Hitler. Y eso se vetó inmediatamente: "¡No!" Y luego también se pensó en Jesús. Sabes, él era un héroe comprensible. Pero había algunos que podrían haber ofendido a la gente.

Quiero decir, Hitler, pienso que eso solo fue una broma. No había manera de que apareciera allí. Jesús no fue tanto una broma. Pudo haber aparecido, pero no queríamos ofender a los cristianos.

PMc: ¿recuerdas algunos de los nombres específicos que sugeriste?

PM: [observa la portada del álbum] creo que estos eran míos: Aldous Huxley, porque me había leído uno de sus libros. H.G. Wells, Fred Astaire. Y luego estaba Dylan Thomas.

Hay un futbolista allí, creo que es Dixie Dean. Quiero decir, está exactamente documentado quienes son. Laurel y Hardy, nos gustaban. William Morris, Marilyn Monroe, Terry Southern. Esta es la razón por la que el reloj de flores se convirtió en la parte inferior de la portada. Y luego la gente pensó que era marihuana, que no era. ¡Solo eran plantas! Pero, por supuesto, en aquellos tiempos todo el mundo le daba una interpretación a todo lo que hacíamos.

Pero eso era todo. Todos teníamos una lista de favoritos. George puso a un gurú indio, Yogananda. Y Babaji está allí. Así que cada uno de nosotros solo puso en esto a las personas que admiramos a lo largo de la historia, esa era la idea. Realmente fue como si una revista de seguidores le hubiera preguntado a los personajes de esta banda ficticia quiénes eras sus favoritos. Y respondieron: «¡Oh! estas personas». Pensamos: «Vale, este personaje es esta clase de persona. George admira más a personas místicas, ya sabes. Vale, a Paul le gustan más los personajes literarios, o lo que sea». Entonces esto nos daría a cada uno de nosotros una identidad. Realmente solo fue para la historia.

Había algunos que nos gustaban a todos, como Oscar Wilde. Max Miller era un comediante británico. Y luego allí está Stuart Sutcliffe, que fue nuestro bajista anterior que falleció. Aubrey Beardsley, el artista. The Bowery Boys era una serie de televisión con la que crecimos y hubo uno de ellos que no quería aparecer en la portada. Quería que le pagáramos.

Únicamente le escribimos a todos y les preguntamos si les importaría aparecer. Bueno, al principio no lo hicimos. Pero el jefe de EMI, el señor Joseph Lockwood, ¡vino a mi casa y se quejó! Dijo: «¡Esto va a ser una pesadilla. Vamos a tener batallas legales!» Respondí: «No, no, no. ¡Esto le va a encantar a la gente! Están todos en la portada de los Beatles, ¡sabes! Será gracioso, lo entenderán». Él dijo: «No, tienes que escribirles a todos».

Así que eso hicimos. Enviamos una carta: «Queremos hacer esto y nos gustaría usar tu imagen. ¿Te importa? ¿Te parece bien? Por favor, danos tu consentimiento». Y todos lo hicieron, menos uno de los Bowery Boys que quería llegar a un acuerdo más beneficio para él. Y pensamos: «¡Sabes qué, ya tenemos suficiente gente para esto!».

PMc: ¿eso retraso el lanzamiento del álbum?

PM: no. La portada no se vio perjudicada. Teníamos la idea... O podría ser, realmente puede que sea. Sí, pienso que fue un inconveniente, pero solo tuvimos que preguntarles a todos.

PMc: ¿elegirías ahora personas diferentes para la portada en comparación con 1967?

PM: no estoy seguro. Probablemente sí. Pero solo porque no sería la misma época.

PMc: hemos leído que el bigote del Sargento Pimienta surgió porque habías tenido un accidente de moto. ¿Es cierto?

PM: ¡sí! Tenía un ciclomotor, y me pasó con un amigo al norte de Liverpool. Tara Browne, que era miembro de la familia Guinness. Fuimos a visitar a mi prima Betty en los ciclomotores que teníamos, pequeñas bicicletas motorizadas. La Luna estaba completamente llena y dije: «¡Vaya, mira la Luna!» De repente me di cuenta que había perdido el equilibrio, miré hacia atrás, ¡me caí sobre el asfalto y me rompí el labio! Y fuimos a la casa de mi prima, me tapé los labios con la mano y le dije: «¡Hola Bett! No te preocupes». Y ella pensó: «¡Oh! a qué es gracioso». Y luego, «¡..Ahh!»

Entonces, Betty dijo: «¡Venga!, voy a buscar a este chico» Este médico, él es el médico del lugar y ha venido. Pero, para decirte la vedad, estaba borracho como una cuba. Entonces él dijo: «¡Voy a tener que cogerte puntos!» Y dije: «¡Vaya!». Porque, ya sabes, era Navidad o Fin de Año, y ¡él definitivamente había rebasado el límite!.

Así que cogió la aguja, y casi no podía enhebrarla, ni siquiera podía pasar el hilo. Entonces, creo que Betty como que dijo: «Venga, déjame que lo haga». Así que le enhebró la aguja y dijo «¡Hala... aquí tienes!»

Así que me cogió los puntos sin anestesia. ¡Bang! «¡Auch!». Sabes, y luego pasó el hilo e hizo la sutura y siguió del otro lado, «¡uf!, ¡qué dolor! ¡Dios!» Tuve que aguantar como pude. No fue agradable, pero pensé: «Bueno, tiene que hacerlo». Tiró de la sutura y el hilo se salió. «¡Oh!, tenemos que hacerlo otra vez entonces, ¡vaya hombre!». ¿Estaba contento? ¡No!

Pero sí, después de eso me deje crecer este bigote para esconder el bulto considerablemente grande que tenía. Aún tengo un bulto allí. ¡Pero fue un buen corte y me rompí un diente!

Sí pero de todas formas, él tenía que hacerlo. Lo terminó. Hizo un trabajo excelente. Me estaba recuperando en esos momentos y dejé que me creciera el bigote. Realmente no estuve un tiempo en el panorama público, así que lo primero que supo la gente es que me había dejado crecer el bigote. Y a lo otros chicos les gustó, así que todos llevábamos bigote. Solo era algo gracioso. ¡Así que eso es todo!

PMc: al final del álbum, si hablamos de «A Day In The Life», teníais ese tono bastante agudo. Y luego tenéis el bucle en el surco interior del álbum. ¿Cómo surgieron esas ideas?

PM: vale, el bucle fue porque en aquella época la gente se iba mucho de fiesta y se drogaban bastante. Y una de las cosas que ocurrían es que estabas en una fiesta con todo el mundo en la que sonaba un disco de vinilo que en algún momento terminaba. Pero todo el mundo estaba tan colocado que el disco al final sonaba [imita el ruido del tocadiscos atascado en el surco interno]. ¡Todos hemos pasado por esto! Y la gente seguía: «¡Ohh...! !Sí...!». ¡Y ninguno lo apagaba!

Así que se nos ocurrió, sabes qué, deberíamos tener algo allí. ¡Deberíamos poner un bucle pequeño ahí para que cuando eso pase haya algo! Así que ese fue el punto de partida de la idea. Por lo tanto, solo grabamos algo, únicamente nos poníamos alrededor del micrófono y decíamos tonterías. Simplemente es un bucle que se hizo con algunas de las cosas que decíamos.

Creo que John dijo algo como «cranberry sauce, cranberry sauce (salsa de arándanos, salsa de arándanos)». Y eso solo era algo divertido para nosotros, porque siempre intentábamos diferenciarnos de la otra gente que hacía discos. Así que esto sería una «Beatlelada» que hacer. Entonces, lo hicimos, y fue solo para ese momento donde [imita la reproducción del surco interior en el tocadiscos]. Diría algo en lugar de simplemente «cu-chug, cu-chug».

Lo absurdo era, como dije, que todo el mundo interpretaba todo lo que hacíamos en aquellos tiempos. Así que alguien vino a casa y me contó el rumor de que si lo reproducías al revés decía algo. Si reproduces ese surco al revés, y entonces pensamos que ninguno de nosotros lo había intentado. Entonces dije: «No, eso no tiene sentido. Eso no es verdad, ¡para nada!». Y dijeron: «¡Lo es! ¡Lo es! ¡Lo es!» E insistieron. Así que dije: «pues ven y demuéstramelo». Entonces lo cogió y de alguna forma, únicamente lo movimos en sentido contrario al motor del tocadiscos invirtiendo el recorrido, el bucle. Y lo siento colegas, perdonadme las palabrotas, pero esto parece que dice: «We’ll fuck you like supermen (os vamos a follar como superhombres)». Dije: «¡Esto es meramente ridículo!» Pero es bastante seguro que dice: «We’ll fuck you like supermen, we’ll fuck you like supermen». ¡Sonaba así!

PMc: ¿así que eso fue pura casualidad?

PM: lo fue, ¡sí! Fue bastante fortuito, pero esas cosas pasan con las interpretaciones, ya sabes. Porque la gente indagaría mucho en ello, y eso fue todo.

PMc: y nadie había hecho esa clase de bucle en el surco interno antes, ¿verdad?

PM: sí, nadie había hecho un bucle como ese. Es una tontería. ¡Nadie era tan tonto como nosotros!

Pero el otro detalle es que eso era fascinante: el ruido agudo [silba]. Tuvimos grandes conversaciones con George Martin en el estudio porque él era muy empollón, George lo era. Muy matemático, y él sabía la ciencia que había detrás de un montón de cosas que hacíamos, mientras que nosotros no. Solo lo disfrutábamos y nos encantaba. Pero él hablaba de las frecuencias. Dijo: «Hay muchas frecuencias». Por ejemplo, nos dijo: «Vuestros oídos son más jóvenes que los míos». Dijo: «Hagamos una pequeña prueba». Así que cogió un oscilador pequeño que teníamos y continuó [silba de un tono bajo hasta un tono alto]. Y lo subió más [silba en tono muy agudo]. Y nos dijo: ¿podéis oír eso? Dijimos: ¡Sí...! Siguió [silba más agudo]. Dijo: «No puedo oír eso, ¿lo oís?». Respondimos: «¡Sí!».

Después lo agudizó más para que no pudiéramos oírlo y dijo: «Aún está allí». El ruido, la frecuencia aún estaba allí. Dijo: «Los perros pueden oír esto. Los perros tienen una composición diferente, un sentido auditivo distinto». Dijimos: «¡Fantástico! ¡Tenemos que poner eso en el disco!». Así que cuando de repente todo el mundo lo esté escuchando, nadie pueda oírlo y el perro reaccionaría. Sabes, levantaría las orejas: «¿Qué es eso?».

Así que eso surgió en aquellas conversaciones geniales. Y la otra parte de esa conversación fue que él dijo: «Mucha gente sabe esto, esta cosa de la frecuencia. Y una de las cosas que tenía Hitler era esta clase de gente PR que le hacía las películas. Sabes, Leni Riefenstahl. Y había una máquina PR detrás de todo lo que hacía». Dijo: «Y una de las cosas, y se supone que es verdad, era que a esos mitines asistían cientos y miles de personas, y puedes ver la película sobre esto. Y él no llegaría, no estaría allí. Y lo que hacían es que reproducían un ruido subsónico [produce un zumbido grave] en los altavoces. Pero nadie podía oírlo, pero era algo bastante incómodo. Así que no puedes oírlo, pero como que desanimaba un poco». Es como un enorme contrabajo secundario en un club grande. Es como que realmente puede alcanzarte, puede molestarte un poco, así que dijo: «Solían reproducir esto, esta es la historia, y justo antes de que Hitler apareciera lo apagaban».

PMc: ¿así que ellos se sentirían aliviados?

PM: ¡sí! Algo como: «Me siento mucho mejor ahora que él está aquí». Sabes, y nadie sabía que había un ruido subsónico.

PMc: ¿Y George Martin os contó esa historia?

PM: sí, George Martin. Esta fue toda la conversación: «Los graves y los agudos» por George Martin. Pero sabes, asimilábamos todo. Le adorábamos. Nos encantaban estas pequeñas charlas y usamos todo en nuestra música.

Sabes que si alguien hace sonar un reproductor al revés por error, la cinta funciona, y todos decíamos «¡Oh! ¿Qué es eso?» En cambio, como siempre digo, cualquier otro grupo habría reaccionado: «Lo tienes al revés, estúpido! ¡Ponlo bien! Pero siempre estábamos: «¡Ahhh!, ¿cómo podemos usar eso?»

George era un gran productor y lo conseguía. Y diría: «Bueno, podríamos hacerlo. Y si hiciéramos esto y si hiciéramos aquello...» Y eso lo hacía realmente interesante, porque había toda clase de cosas físicas como esa que él nos podía enseñar. Como la técnica de aceleración media. Si las cosas eran muy rápidas, el solo de guitarra en «A Hard Day’s Night» [canta la canción]. Era muy difícil tocarlo a velocidad normal. Así que George decía: «Os voy a decir que vamos a hacer...» Para bajarle la velocidad a la mitad con estas máquinas de estudio. Tenéis que disminuirlo una octava, eso era lo intrigante. Así que a media velocidad, la octava disminuiría. Lo tocaréis con un bajo o una guitarra [canta la canción otra vez, más despacio y a media velocidad], ¡y es fácil de tocar! Y después volvéis a acelerarlo [canta la canción a toda velocidad]. Así es que escucháis ese solo que está a doble velocidad. Entonces, nos divertíamos mucho con eso, sabes, va a disminuir una octava, lo vamos a tocar lento.

PMc: siempre me pregunté si vosotros habíais ralentizado «When I’m Sixty Four» porque vuestras voces suenan ligeramente más agudas.

PM: a veces solo aceleraría las cosas un poco. A menudo, cuando haces una canción la grabas y luego piensas, «¡esto no es lo bastante rápido!» En lugar de grabarla otra vez, solo aceleras la pista. Hoy en día puedes acelerar la pista sin elevar el tono, con Logic y otros equipos. Pero en aquellos tiempos realmente elevarías ligeramente el tono.

PMc: otra pregunta que también escuchamos a menudo es, a toro pasado, ¿desearías que «Penny Lane» y «Strawberry Fields» se hubieran incluido en el álbum? Si es así, ¿dónde las habrías puesto?

PM: no, estaba contento. ¡Así que ni siquiera nos planteamos donde colocarlas! Me alegraba de que fueran las precursoras de «Sgt. Pepper». Y la cosa era que siempre nos gustó lanzar las canciones recién hechas. Acabamos de terminar esas pistas, así que la idea de esperar hasta que hubiéramos completado todo el disco no nos atraía. Sabes, nos gustaba que tan pronto como estuviera hecha, en el punto más cercano a la realización en sí de una canción y la grabación, nos gustaba lanzarla. Por lo tanto, estaba contento con la forma en la que lo hicimos y fue como una fanfarria, ese sencillo. Otra cosa que nos gustaba de esto es que tenía una buena relación calidad precio. Realmente obtenías dos caras A. Pero era una especie de presagio de lo que venía después.

PMc: ¿algo cómo una señal de tráfico que muestra lo que hay en la carretera?

PM: ¡sí!

PMc: otra pregunta que tenemos es: ¿te imaginaste en aquel momento lo grande que iba a ser este álbum?

PM: no, realmente no. Lo único que sabíamos es que la prensa musical, no estoy seguro de cuál fue, probablemente sería The New Music Express o The Melody Maker, las dos publicaciones musicales más conocidas de la época, una de ellas, alguien de esas publicaciones musicales dijo: «¡Oh!, los Beatles se han marchitado. Están acabados. No hemos sabido nada de ellos, ya sabéis, se les han acabado las ideas». Entonces estábamos alejados y tranquilamente jugueteando en Road Abbey seguros de que no se nos habían acabado las ideas y que sería maravilloso poder decir: «No, no estamos acabados. ¡Escucha esto!» Y darles el «Sgt. Pepper», irnos y decirles: «¡Retira lo dicho!».

De hecho, cuando se lanzó, el crítico musical del New York Times dijo que era terrible. Y Linda contó que se lo encontró en la calle y le dijo: «Estás loco, hombre. ¡Es un disco fantástico! ¿De qué hablas?». Y debió haber mucha gente que le dijo eso esa semana, porque se retractó una semana después. Él dijo: «Sabes qué, me empezó a gustar. Me gusta».

PMc: y cuando echamos la vista atrás lo que siempre nos impresiona es que teníais 24 años cuando se grabó el álbum. ¡Eso es bastante increíble!

PM: sí, quiero decir que hay muy pocas personas que sienten que han madurado cuando tienen 24. ¡Y nosotros lo hicimos! Llevábamos en el grupo, bueno, desde que teníamos como 19 o 20 años. Así que cuatro años a ese tipo de ritmo era mucho tiempo. Y todos fumábamos cigarrillos Rothmans. Y teníamos cosas de Carnaby Street, así que creíamos que eramos bastante atractivos. ¡Así que 24 no nos parecía jóvenes, porque acabamos de estar en los 20!

Quiero decir, siempre cuento la historia de cuando tenía 17, George y yo (George tendría 16) solíamos dar una vuelta para ir a ver a John a su escuela de arte que estaba al lado de nuestro instituto. Íbamos a lo que ahora se llama LIPA, el instituto de Liverpool. Al lado estaba la escuela de artes que ahora también forma parte del LIPA. Pero allí era donde iba John, así que nos dábamos una vuelta solo para pasar el rato con él a la hora de la comida, y había un chico que estaba en el curso de John que era el mayor de la clase. ¡Conoces ese fenómeno, él tenía 24 y sentíamos tanta pena por él! No, realmente sentíamos una pena auténtica. [Suspira]: «¿Tiene 24? ¡Dios, eso tiene que ser horrible!». Sabes, ahora que recuerdo esto él era como un niño. Pero, ya sabes, para el momento en el que teníamos 24, sentimos que habíamos hecho muchísimo. ¡Habíamos hecho lo suficiente como para creer que eramos muy maduros!

Una coda de PaulMcCartney.com: después de que terminamos de grabar la entrevista de preguntas y respuestas, Paul nos contó algunas historias bastante geniales, como la vez en que en el estudio la cuerda «A» de la guitarra de John Lennon empezó a resonar cuando la apoyo en el amplificador. El grupo dio un salto cuando oyeron el ruido y dijeron: «¡¿Qué es eso?!». Después George Martin les explicó la forma en la que ciertas frecuencias podrían hacer que los objetos vibren, acordaron que grabarían ese nuevo sonido para el inicio de «I Feel Fine».

Paul nos contó que realmente le encantaba eso de los Beatles: cuando aquellos «accidentes felices» ocurrían, el grupo quería usarlos en una canción de alguna manera. Lo comparó con la forma en la que un pintor ve una pequeña pincelada accidental en un lienzo y decide dejarla en lugar de cubrirla con pintura.

Otra historia que Paul nos contó se trataba de cómo uno de los ingenieros bobinó incorrectamente la cinta de la máquina en el estudio durante una sesión. Cuando le dieron a «Play» la canción se reprodujo al revés, y nuevamente todos saltaron a preguntarle a George Martin que si podían usar eso de alguna forma. Paul nos contó que la respuesta de George siempre era rascarse la barbilla, mirar pensativo y después respondía: «Bueno, supongo que podríamos...» ¡Y el resto como se dice es historia! 

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